Archivo para June, 2009
Hoy me he despertado repleta de optimismo y vitalidad. Ya he confesado públicamente que no he sido bendecida con ningún tipo de fe, y eso incluye también las supersticiones. Lo que sucede, es que sí creo en las fiestas, sobre todo aquellas que implican nocturnidad, música, copazos y veranito.
En eso creo a pies juntillas, y soy fervorosa practicante.
Ayer, víspera de San Juan, me levanté ya con hormigueo festivo. Aunque casi todos mis amigos parecen estar ocupados con cosas superimportantes (confío en que estén salvando a las ballenas, o arreglando el mundo, de otro modo, yo no justifico perderse una celebración)… siempre me queda Protocolo Venezuela, que a pesar de que está también muy liada este mes, es bastante de apuntarse a un bombardeo.
Total, que salí prontito de trabajar para que me diese tiempo de sacarme los tacones y cenar algo, que no soy amiga de peces con bigotes y las sardinas las dejo para los gatos.
Protocolo me obligó a ponerme unos vaqueros, pues mi intención era seguir mi tradición particular de saltar las hogueras con falda y bailarinas. Es un poco peligroso, porque este tipo de calzado, aunque bonito, no está homologado por ninguna federación deportiva, y tiene cierta tendencia a escurrirse del pie y caerse al fuego… pero soy una chica valiente y alérgica a eso de ir “de sport”.
Como el año pasado uno de mis más queridos zapatos falleció cruelmente quemado en plaza pública… hice caso a mi Pepito Grillo particular, que es la señorita Protocolo, y me calcé unos de Pura López (¿hay alguien más fiel que yo?) sujetos al tobillo la mar de monos.
Así que allí nos fuimos, triunfales, de plaza en plaza disfrutando de todos los ritos, escribiendo deseos, quemando “desapegos”, encontrándonos millones de amigos… y ligando un poquito con Hombre Tranquilo, que alegra la vista y contribuye al espíritu festivo.
Todo iba la mar de bien, hasta que vi el agua que supuestamente teníamos que recoger en un frasquito para lavarnos la cara la mañana siguiente… y ahí me fue mal. A pesar de las flores y hojas que flotaban en la superficie, millones de bacterias, microbios y otros aterradores bichos microscópicos desconocidos por mí se me presentaron nítidamente en mi imaginación de neurótica escrupulosa… Como tengo un enorme respeto por mi piel, que sólo tengo una, me negué a tocar aquel agua en la que seguramente se habría meado algún pez. Ahí Protocolo me dio la razón, y las dos nos quedamos un poco chafadas por dejar una de las tradiciones sin cumplir… No habíamos sido previsoras, y a esas horas de la mañana no se nos ocurría ninguna floristería abierta… hasta que apareció La Idea.
Nosotras somos gente muy bien educada, respetuosa con los bienes públicos, y a favor de los parques y jardines en general… pero aquello era una emergencia, así que nos dirigimos con resolución a la Alameda, donde no encontramos ni una rosa, pero sí un magnolio que olía la mar de bien… y nos hicimos con unas flores que eran ideales para asegurarnos un año de suerte y radiante belleza.
Después de tanto rito purificador, llegué a mi casa ahumada como un salmón, pero feliz como perdiz ante la perspectiva de un año de fortuna y dicha…
Esta mañana me levanté pletórica y le di la bienvenida al nuevo día y a la era de plena felicidad con aquel agua con magnolias que olía de maravilla. Después, volví a mi ser, y me metí en la ducha con mis potingues, porque yo sólo le rezo a Chanel, y mi fe está comprometida con Clarins.
June 24, 2009
Tengo una cosa que decir, y cuando quiero decir algo, es mejor que lo suelte cuanto antes, si no, se me hace bola como cuando de pequeña no quería comer el filete.
Quiero decir que no me gustan las bodas civiles, y estoy fastidiada.
Hasta los monos subidos en los árboles del Amazonas saben que ni soy católica, ni hice la primera comunión (eso es un trauma que tengo de la infancia y que algún día tendría que hacérmelo mirar por un psicoanalista con un diván bonito)… Es fácil de entender que para una niña con ínfulas de princesa obrera, eso de tener que renunciar al vestido blanco es la peor de las noticias del universo. Si me dan a escoger entre el Apocalipsis, o quedarme sin vestido… yo misma convoco a los guardianes del infierno con sus trompetas.
A lo que vamos, que me despisto: a mi pobre abu, que es medio beatilla, le salió una familia rebelde, y estamos todas sin bautizar y abundando en pecados bien negros, así que mi prima, va, y se casa por lo civil.
A mi las bodas me gustan, no digo que no. Me dan un poco de pereza y bastante gasto, pero luego me lo paso como el gato con botas en la feria del queso.
Ésta, en concreto, fue emocionante, y además a mi me hacía ilusión.
La novia, que es pi-jipi, decidió que haría su entrada triunfal a bordo de una furgoneta Wolkwagen de esas típicas de los hippies… y así comenzó el pintoresco evento.
La cosa marchó estupendamente… pero yo me quedé muy perpleja con lo del casorio en sí. Nunca había ido a una boda civil… coincide que la otra a la que me invitaron llegué tan tarde que me perdí la ceremonia (esto me da un poco de vergüenza confesarlo, pero es la verdad verdadera), así que mi única referencia son las bodas católicas.
De ésas las he visto de todo tipo: curilla “enrollado” que conoce a los novios y hace gracietas, el viejo cascarrabias que aprovecha la afluencia de público para sermonear con que hay que ir más a misa, el más viejo aún que se queda medio sopa en las lecturas… que llega tarde la novia, que llega tarde el novio… que llega tarde el cura… de todo. Pero a una boda en un ayuntamiento no había ido nunca, y, la verdad, no estaba preparada para eso.
No sé si es mi tendencia al floripondio… pero entre la solemnidad de un pasillo de iglesia, y aquellos bancos modernos del ayuntamiento, me quedo con el olor a moho y cera de los templos católicos. Con eso ya contaba, pero lo que me dejó perpleja es la ceremonia en sí ¡Pero si hasta le leyeron los derechos que pensé que los iban a detener! Tentadita estuve de ir a atizarle con el bolso al concejal para despistarlo y darle tiempo a mi pobre prima a huir…
Cuando entendí que la cosa iba de firmar contratos, y no de detenciones, me quedé un poco más tranquila pero también triste ¡Mira que no podían inventarse alguna ceremonia un poco más apañada!
Ya no digo algo un poco más romántico, que podría ser, porque en las bodas está permitido algo de merengue… pero podría ser algo sencillito en plan : yo te quiero, tu me quieres… pues nos lo decimos delante de todos estos y los invitamos a cenar….
Vamos, que menos mal que para cuando yo me case habrá bodas espaciales… que si no me veo casándome en las Vegas.
June 19, 2009
Muertecita que estoy.
No sé cómo he decidido mi regreso al mundo del deporte y del sufrimiento personal, pero resulta que me he re-estrenado ayer en el gimnasio (segundas partes nunca fueron buenas) y he descubierto zonas de mi cuerpo que yo desconocía, pero que están ahí porque me duelen.
La gente vigoréxica que frecuento (pero no sé porqué trato, porque son unos sanguinarios) me convencieron de que la clase de “tono” era una buena manera de comenzar, ya que a esa hora no había ni Latino, ni Body Jam ni nada de eso tipo bailoteo que me gusta a mí. Total, que allí voy yo, y veo que empiezan a coger steps, pesas, esterillas… mal asunto.
La profesora desanima un poco, la verdad, porque se pasa el día haciendo esas locuras del dolor desmedido y está un poco como una foca preñada, con perdón de las focas preñadas.
El caso es que la buena mujer, que es simpática pero totalmente sádica, se coloca los cascos y empieza a gritarnos cosas terribles. Y ¡Hala! abdominales, patas para arriba, flexiones… y yo no sabía si me habría colado por error en las pruebas para entrar en los marines.
Nos pone a hacer ejercicios de glúteos, con los codos apoyados sobre el step, y cuando ya pensé que terminábamos nos manda dejar la pata levantada hasta el infinito y aguantar…¡y yo moría! mis codos resbalaban y estaba viendo el momento en que me iba a dejar los dientes en el step.
Total, un desastre, así que en algunos momentos tuve que hacer huelga necesariamente, que todo eso es un abuso y yo no ando pagando las matrículas y cosas para morir tan joven y de tan buen ver como estoy.
Creo que será mejor dejar a tiempo mi carrera deportiva
June 18, 2009
No siento el brazo… o más bien, lo siento dolorido y anquilosado. El romanticismo está bien… pero para las películas. En la vida real deberían prohibirlo por ley. Es más, la constitución debería recoger, junto con la libertad religiosa, el derecho a ser ásperos a voluntad, y penar cualquier intento de extorsión al respecto.
Ayer, después de comer, empecé a encontrarme mal, con un montón de mocos luchando por hacerse con el control de mi cerebro. No sé quién ganó la batalla, pero tuve que llamar a Mulan para cancelar nuestras cañas y tapas de después de trabajar.
El plan era simple y eficaz: ir a casa, tomar una couldina preventiva, proveerme de dos millones de kleenex, poner Milagro en Milán y esperar pacíficamente a que mejorase el resfriado… o viniese la muerte piadosa y me llevase con ella.
Acababa de salir el bueno de Totó del orfanato cuando empezó a sonarme el móvil. Heathcliff:
- Oddaaa – le digo intentando compensar con el tono la voz de Blandiblú.
- ¿Qué te pasa?
- Do sé si es aledgia o catado. Ub boco bachucha bada bás.(moooc, flips, flips, flips…)
- ¿No habías quedado con Mulán?
- Sí, pero do aplacé
- Ay pooooobre – Heathcliff es muy cariñoso, y eso es agradable - ¿Quieres que te lleve algo?
- Do, bracias, tebgo Couldina, ub borrillo de pañuelob y ub DVD (moooc, chuic, chuic, flips, flips)
- Y tiramisú ¿no me habías hecho el tiramisú?
- Si, ebtá ed la deveda (moooc, snif, snif)- El otro día, Heathcliff me llevó a cenar a un sitio que me gusta mucho, a cambio de que le hiciese un tiramisú esta semana – Do que pasa ef que hacía mucho tiebpo que do lo hacía, ya de lo advedti (moc, snif, snif). Edta ub boco chuchurrío. Creo que eb bejor que de haga otro otro día.
Heathcliff se ríe, porque piensa que bromeo, pero lo cierto es que el otro día hice un estropicio monumental.
- Seguro que está perfecto, que eres una quisquillosa ¿Quieres que vaya a cuidarte y nos comemos ese tiramisú?
- Dooooo. Ebstoy bien, de vedad - ¡Alerta, alerta! Intruso intentando acceder al área restringida – Do te pdeocubes.
- Sí, de maravilla. Seguro que no has cenado
- Eds tdemprado aún. Duego tomo adgo – La conversación estaba empezando a tomar unos derroteros que no me gustaban nada.
- De eso nada. Me paso en un momentito por Teletortilla y cojo una con cebolla
Hethcliff sabe que tengo debilidad por la tortilla. Nunca digo que no a una tortilla de patata. Comería tortilla todos los días de mi vida. Pega con todo. Una maravilla. El mejor invento de la humanidad.
Sin embargo, aborrezco que me vean en estados calamitosos, y es un momento de auténtica indignidad personal.
- ¡Doooo! –moc, moc, fips, flips- De lo digo eb sedio… Do bebgas, pod fgavod –snif, flip, flip.
- Que no te preocupes, pequeñita. En nada estoy ahí.
¡Y tanto! Heathcliff conduce como un diablo.
-Doooo. –Moooc, Moooc- Do be apetece que vengas. – snif, snif, flip, flip- Edtoy bebfectamente.
- Que sí, voy ahora. Un beso
Y me cuelga.
¡Aghhh! ¿qué parte del No no entiende? ¡No es una palabra que se entiende fácil!
No se lo digo por no molestar, a mi no me importa molestar. Lo digo porque quiero estar sola.
Tengo la nariz roja, la mente confusa y el glamour bajo ¡necesito intimidad para este deshonroso trance!
Me sueno por vez un millón, y voy urgentemente a tirar todos los kleenex usados. Me miro al espejo: menos mal que llevo un palabra de honor de Purificación García que es muy bonito y me sienta la mar de bien… aunque parezco la hermana narizotas de Fofito. De tanto sonarme estoy empezando a pelar… voy a echarme un poco de sérum reparador de Clarins, que es mágico.
¡Maldita sea! ¡Con lo bien que estaba yo agonizando en el recogimiento de mi hogar!
Como imaginaba, Heathcliff llega a mi casa antes de que consiga decidir si me peino un poco o me quedo en plan niña salvaje. Abro la puerta, y Heathcliff me da un abrazo y un beso en el pelo. Como le quedo por debajo de la barbilla ha cogido esa costumbre que, en general, está bien, pero que en mis circunstancias actuales me obligan a tener cuidado para no moquearle la camisa.
- Te traigo tortilla de patata y unas croquetas.
- Gdacias – se lo digo sinceramente, porque la semana pasada intentó hacer la cena y por poco tienen que venir a rescatarnos los bomberos.
Heathcliff es muy atento, yo reconozco que soy un poco roñica y celosa de mi intimidad. La verdad es que cortó muy bien la tortilla, y por momentos podría decirse que hasta logré apreciar un poco el sabor y todo. Alabó mucho mi proyecto de tiramisú y preparó el café prácticamente solo. Una tontería, porque al no saber dónde tengo las cosas, tuve que levantarme ochocientas veces a supervisarlo todo… pero supongo que es un gesto muy bonito y cargado de buena voluntad.
Como no es muy de pelis antiguas, dejé que viese El Internado apaciblemente, mientras yo me limpiaba los mocos y confiaba en que Martiño Rivas se quitase la camiseta, que lo hace con frecuencia y es lo único que me gusta de esa serie.
Después volvimos a tener un tira y afloja porque yo prefería dormir sola, y él dale que se quedaba a cuidarme. Él es obstinado, y yo una floja, así que se quedó.
Yo duermo bien, pero estaba preocupada por aquello de no despertarlo en plena noche con el ruido que hago al sonarme… así que me sonaba bajito: pff, moc, moc, flip
Y vuelta: moc, pff, pff, flip, flip… cuando de pronto el rugido de un león me hizo pegar un respingo ¡menuda manera de roncar! Probé a darle un empujoncito, intenté moverlo, taparle la nariz… pero dormía como un bebé (de oso, claro). Como yo, una vez dormida, es complicado despertarme probé a cerrar los ojos y ya estaba empezando a quedarme frita cuando ¡Zas! Heathcliff me echa el brazo por encima y me atrae hacia él con fuerza … y así se quedó. Yo intenté zafarme, pero fui incapaz de moverme de allí sin despertarlo… así que esta mañana me desperté con el brazo agarrotado y el hombro derecho semi-paralizado y dolorido.
Heathcliff, que es una persona maravillosa y básicamente feliz, abrió los ojos muy contento:
- Buedos días.
- Buenos días – le respondí aún un poco aletargada- ¿qué te pasa? ¿tienes mal la voz?
- Do –snif- padece que me has pegado ed cataddo ¡qué gracia! ¿do? Edta doche me vas a tened que cuidar tú a bi.
¡Pues sí que estamos bien! A ver cómo le digo que hoy tengo que quedar con Mulán sin falta.
June 17, 2009
Tenía que haber cogido la sandía.
Sol magnífico reinando en el cielo y los tres últimos días de horario de verano. Acabo de recoger algodón por hoy y me introduzco en el almacén de folletos para comenzar mi “operación bikini” (no os llaméis a engaño, es un numerito de transformismo inspirado en Superman y su cabina, nada que ver con buenos propósitos y vuelta al gimnasio). Tengo por costumbre pasearme por casa mientras me lavo los dientes… y en la oficina hago igual mientras me aplico el protector solar: voy extendiendo a ciegas el contorno de ojos, y luego el facial mientras les doy cháchara a los otros esclavitos (a veces salgo del Pueblacho como la hermana tiñosa de Fofito, pero no hay manera de hacer las cosas normal).
Como ayer fui al cine con Gran Torino, me olvidé de hacer los recados pendientes… así que es en el momento de ponerme el protector corporal cuando me percato de que el frasco está más vacío que una botella de JB en casa de Masiel.
Son las 3 y media ¿Dónde puedo encontrar Clarins en El Pueblacho a estas horas?… creo que aún estoy oyendo las risas de los de la oficina.
Vale ¿una farmacia? Nadie se sabe las de guardia (parece que el concepto 24h aún no ha penetrado con la intensidad debida en este pueblo)… así que puedo escoger entre deambular con el coche por el centro del Pueblacho (de calles estrechísimas y mega-atascado) en busca de la farmacia prometida… o ir a un hiper de esos que abre a mediodía. Coche malo, así que nos quedamos con la opción de hipermercado con sitio amplio para aterizar el Ibi sin riesgos.
La cosa está entre Día y Mercadona. Día está a la salida del Pueblacho y me queda de camino… pero tengo problemas con ese diseño de interiores imitación de una tienda de comestibles bolchevique. Como llevo más de un mes oyendo hablar de las maravillas de Mercadona, y a una le puede la curiosidad, el Ibi y yo nos dirigimos a la meca de la marca blanca milagrosa.
Haciendo gala de nuestro proverbial sentido de la orientación tenemos que llegar 2 veces a Nanin y vuelta a la rotonda hasta que al fin localizo el desvío (que sí, ya lo sé, está indicado). Un alivio, porque una señora que espera el bus en la parada me mira con recelo la cuarta vez que paso por delante.
¡Albricias! un Mercadona nuevecito y reluciente todo para mi. Lo primero es lo primero: el protector solar
¡Uy! Sólo tienen el de mercadona y Delial ¡Uffff! piel sólo tengo una, y me gustaría seguir con ella un tiempecito más… El de Delial viene en un cacharro que parece el flis-flis de los cristales… yuyu..
Bueno… vamos en busca de esas cosas de las que todo el mundo habla sin parar: Body-milk… estamos en las mismas ¡Vale! crema reparadora para talones… Bueno, al menos pies tengo dos ¡Primer producto mercadona mega-barato al cestito!
Champú de levadura de cerveza ¡uff! ¡Re-uff! pelo sólo tengo uno… bueno, un manojo… pero ciertamente díscolo y no hay que andar provocándolo.
La sandía recomendada por I. B. no la puedo coger porque me voy a la playa y se pondrá pachucha en el coche.
Pasamos a las magdalenas… tampoco puedo llevarme las que dijo Reich de pepitas de chocolate porque vienen en una bolsa tipo “la gran familia” y yo vivo únicamente conmigo misma y tengo que comprar cositas para personas que están solas en el mundo.
¡Eureka! Croissants, bollos de leche, napolitanas… ¡y todo envuelto en plastiquitos de “sí, si, estás solo, asúmelo”"!
¡Esto empieza a marchar! Velas con aroma de vainilla, frambuesa… ¡también anti-mosquitos! (esta se la llevo a Viejo Pachanga para que la pruebe en Villapollo), saquitos perfumados para guardar la ropa limpia… ¡Platos desechables de la Pantera Rosa!! ¡¡Esto lo tengo que comprar!!
Triunfal, me acerco a la caja para abonar mis gangas.
¿76 Euros??? pero ¿cómo es posible si nada de lo que llevo pasa de los 2 euros??
Pago mientras hago cálculos… soy de letras, así que las cábalas me entretienen todo el camino de vuelta.
Paibol me mira estupefacto entrar con las bolsas en la oficina: “¿Pero tú no te ibas a la playa?”
Con el lío, en vez de ir hacia la Playa, me volví a la ofi. Ya son las 5 y media, y sigo sin protector solar…
La economía se me resiste: las matemáticas no son exactas y a mi me sale bastante más barato seguir comprando Clarins.
June 8, 2009
Las cosas más sencillas pueden complicarse hasta el infinito. No sé si Murphy habrá dicho algo al respecto, pero es la historia de mi vida.
Confieso que mi fuerte no es la tecnología (eso no es ninguna novedad, lo saben hasta los monos que están subidos a los árboles del Amazonas), pero nunca pensé que comprar un CD fuese más difícil que acabar la carrera curso por año.
Gran Torino me está achuchando para que le grabe de inmediato todas las fotos de Londres. Es como un niño pequeño a veces, así que no va a parar hasta que las tenga. Como hicimos un porrillo, no me caben en un CD y necesito comprar un DVD. Parece fácil ¿no? Así que, como hay una tienda de informática cerca de mi casa, me acerco hasta allí antes de ir a trabajar. Total, sólo va a ser un momentito ¿no?
Entro sonriente, sin saber la que me espera.
- Hola buenas – y, sin intuir, lo que la siguiente frase va a desencadenar, añado: Necesito un DVD.
El chico, muy amable, aún no sabe con quién se las está viendo:
- ¿Cómo lo quieres?
Y yo, que pienso que bromea, le digo:
- De colorines – le sonrío enseñándole todos los dientes que tengo, como un mono del Amazonas- Rosa, mejor.
La cara del gurú de la informática y las nuevas tecnologías se ensombrece.
- Es broma – Reculo yo- Normal. Lo quiero normal. Sólo es para grabar unas fotos.
Él suspira y me señala un montón de tipos distintos ¡Caray! ¡Cuántos!
- Me refiero a si los quieres + R o –R
Ahora la que se pone pálida soy yo:
- Lo quiero normal ¿no lo hay normal?
Laaargo suspiro: - Mujer, normales son todos –otro suspiro- El DCD+ R es un disco óptico grabable solo una vez, lo mismo que el DVD-R pero creado por otra alianza de fabricantes.
- Ahhh… y yo viviendo en este mundo sin saberlo…
Más suspiros de él: - A ver ¿qué grabadora tienes?
Y yo: Pues una que graba DVDs, no sé.
(suspiro aún más largo)
- ¿Y cuántos años tiene? ¿es nueva?
- Pues noooo… nueva nooo… no tengo ni idea.
Él intenta ayudar, lo sé, pero para mi es como si intentase explicarme los orígenes del universo para venderme un huevo. En este momento me gustaría retroceder en el tiempo hasta la linotipia. Me aventuro:
- ¿Y no tienes uno que sirva para todo?
Él se viene abajo:
- Las grabadoras actuales leen +R y –R. Lo pone en el exterior, pero si dices que no es reciente…
De pronto tengo La Idea: los niños ya están en la ofi, así que, si lo pone por fuera, me lo podrán averiguar en un segundito.
- Espera un momento- le digo triunfal sacando el móvil (imagino que cuando Bell inventó el teléfono se encontraba igual de satisfecho que yo en esos instantes).
Llamo a Peibol.
- ¿Me puedes hacer un favor?
- ¡Claro! Dime
- Ve a mi mesa, y comprueba en la CPU…
- Cepe ¿queeé??
- La caja del ordenador
- Ahhhh… pues dime la caja
(miro de reojo al dependiente, que empieza a pensar que es víctima de una cámara oculta. Como El Creador es un auténtico bestia de la tecnología, el resto nos abandonamos un poco, la verdad).
- Vale, ya estoy delante de la caja
- Tiene 2 unidades de CD y DVD… mírame en la de abajo si pone + R o –R
Lo oigo gruñir al otro lado… y luego un alarido:
-Obiiiii. Ven un momento, que no veo una mierda
El dependiente empieza a desesperarse. Menos mal que no hay otros clientes. Con los nervios, le espeto:
- Es que es daltónico- ¿Por qué habré dicho eso?, y añado torpemente: … y un poco miope.
Obi se pone al móvil:
- A ver, que tienes a Peibol de rodillas en el suelo y me parece que hasta le estoy viendo un poco el culo ¿qué ocurre?
- Nada –ahora ya empiezan a arderme las orejas de vergüenza- que quiero un DVD- le digo tímidamente
- ¿Y?
- Que necesito saber si el mío es +R o –R
- Ni idea de qué es eso- Está claro que no nos van a contratar en Silicon Valley.
- Mira la bandeja de DVDs de abajo. Tiene que ponerlo- insisto
- Aquí no pone nada. Pone RW, pone LG, pone DVD…
Cuelgo el teléfono deseando que venga la muerte piadosa y se me lleve.
- Oye… que no pone nada de más o menos R… sólo RW
- ¡Ahhh! Pues entonces es +R – lo dice como si fuese algo obvio, como de qué color es el caballo blanco del apóstol Santiago…
Pone sobre el mostrador 4 cajitas y una pregunta:
- ¿De cuánta capacidad lo quieres?
Ahora suspiro yo:
- Me da igual… sólo quiero grabar unas fotos
- Pues con éste te llega- me tiende una cajita.
Iba a decirle que si no tienen otra un poco más bonita, que no me gusta que tenga la parte de atrás negra… pero me muerdo la lengua y le pido 10. Sólo necesito uno, pero antes de repetir una escena como ésta me corto las venas y me hago trenzas.
June 4, 2009
De vez en cuando, hay que portarse como la buena hija que soy, e ir a comer a Villapollo con mis padres. Tengo dos, uno de cada, y eso, hoy en día, es un bien escaso. Cumplo con mi cometido de Hija Prodigio, y, de paso, les llevo lo que les traje de Londres.
Las trufas de Montezuma’s son ya un clásico en mi casa. Mi madre las recibe con los ojillos brillantes y un “Uy, uy, que esto engorda mucho y me está saliendo una barriga…” Mi madre está estupenda, no os llevéis a engaño, pero debe de ser parte de la condición femenina.
A Viejo Pachanga, que le gustan los trastos antiguos, le traje uno de esos artefactos que son a la vez brújula y reloj solar. Un acierto. La caja de madera, de lo más sencilla que uno se pueda imaginar, lo fascinó al instante: “¡qué bien hacen estas cosas los ingleses!” decía todo el rato mientras intentaba abrirla.
Seamos justos, no es que yo tenga manos de virtuosa del piano, pero afortunadamente no heredé de él esas zarpas.
Mi padre es enorme. De pequeña yo estaba segura de quera un gigante de esos que salían en los cuentos. Por suerte –pensaba yo- nos había tocado bueno y no se comía ni a los niños ni al gato con botas.
El caso es que no es precisamente mañoso, y yo ya empezaba a temer que la historia de la brújula estuviese tocando fin mientras lo veía mover las diminutas piezas con esos dedos que a veces parecen un manojo de chorizos.
“¡Mira! tiene un nivel ¡qué bueno!” y un segundo después “y tres patitas para ajustar la altura ¡ah! Muy bien, muy bien” rumiaba con satisfacción. Yo ya me lo puedo imaginar los próximos días, paseando de un sitio al otro con el juguete nuevo, volviendo loca a mi madre:
“Oooooliiiii” Y ella desde el otro lado de la casa “¿Qué quieres?”
Y él “Ven rápido” Y ella, que ya lo conoce “Estoy ocupada ¿Es urgente?” y él, insiste “Si, si, corre”
Total, que mi santa madre deja lo que está haciendo y va a buscarlo a donde quiera que esté jugando con la brújula.
- “Mira, mira. Es una maravilla. Pone que son las 6”
Y mi madre resignada: “¿Y????” Y él, arrebatado de ilusión “¡Pues que son las 6!!! Una maravilla ¡Menudo invento”
En esos momentos, es inútil pretender hacerle ver que ya existen GPS y relojes digitales, así que mi madre se va, y Viejo Pachanga se queda meditando sobre la ilimitada capacidad del ingenio humano.
Como es de esas personas que no saben estar solas, la escena se repetirá cada 20 minutos durante dos semanas… o el tiempo que tarden esas zarpas de oso polar suyas en quebrar algún mecanismo.
Entonces, a buen seguro, meterá la brújula en la cajita de madera y la esconderá en alguna parte para evitar que nos enteremos de que ha vuelto a estropear los juguetes.
June 3, 2009
Vengo relajada y desenmohecida de Londres y lo más importante: he resistido a la tentación y no he comprado nada que al llegar aquí vaya directo al armario de los disfraces. Siempre me pasa igual. Cada vez que pongo un pie en Brick Lane, me siento más sosa que un plato de verdura al vapor en un banquete medieval ¿Qué demonios hago sin tutú? Mi vestidito negro de French Connection se me antoja el colmo de lo aburrido y daría mi vida por unos calentadores fucsia (aunque rocemos los 30 grados) y unas gafas con forma de corazón.
Toooodo el mundo lleva gafas con pasta de colores, lazos extravagantes, puntillas, diademas, gorros… así que miro con ojillos deseosos un bolero de plumas y un sombrerito con forma de chistera en miniatura y un pequeño velo de tul.
Gran Torino, que a esas alturas del fin de semana está contagiado ya del espíritu “en vacaciones todo vale” me sorprende con un: “Pruébatelo”.
Lo que pasa, es que, en realidad, los mercadillos me dan un poco de repelús (aunque sean mega trendy como éste), y la sola imagen de la chisterita, por mona que sea, de cabeza en cabeza me pone los pelos pinchos… así que mi pulsión de compradora obsesiva-compulsiva se ve bloqueada por la de neurótica de la higiene.
Y, sin atreverme a probármelo, me alejo del puesto con la sensación de estar abandonando al hijo que nunca tuve.
Hay que reconocer que yo soy más de tiendas, así que me voy a la de Montezuma’s a comprar deliciosas trufas y chocolatinas increíbles para mis amigos. No sé si es el mejor chocolate de Inglaterra, no lo he probado todo (estoy en ello)… pero da mucha alegría de vivir.
El único problema, claro, fue que ese montón de chocolatinas no pasó la prueba de la báscula de los repelentes del aeropuerto de Stansted. Gran Torino, a pesar de facturar, tuvo que dejar allí el vino, el champú… sacar de la maleta un jersey y una cazadora… y apelar a la compasión de la señora del mostrador de facturación de Ryanair. Lo dicho: raza cruel.
A mi micromaleta le colgaron una etiqueta de sobrepeso (a este paso me va a coger un trauma) y me pintarrajearon el billete para que no hubiese escapatoria posible.
Al final, la triquiñuela de colocar el bolso debajo de la chaqueta doblada de GT sirvió, y subimos deprisita al avión, no fuera a ser que nos tocase ir sentaditos sobre un ala.
P.D El Andaz es maravilloso. Se escapa por completo del concepto de hotel convencional, con sus obras de arte, sus productos ecológicos, su recepción abierta y esa decoración “casual luxury” desenfadada pero impactante. Impresionante el Salón Masónico. Me hubiese gustado quedarme a vivir en esa suite increíble de diseño y techos altos… pero no pudo ser.
June 2, 2009